:Narrativas Relevantes.

Historias contra conceptos, emociones contra razones

Resultará cuesta arriba para el gobierno dominicano ganar la guerra de opinión pública en torno a la polémica sentencia del Tribunal Constitucional que niega o retira la nacionalidad dominicana a los hijos de inmigrantes indocumentados, específicamente haitianos. Llevan las de perder el gobierno y los defensores de la sentencia, porque mientras ellos defienden su causa con conceptos racionales, los de la acera de enfrente lo hacen con historias emotivas, que siempre resultan más efectivas. Mientras el gobierno y sus aliados apelan a razones, los inmigrantes y sus defensores pulsan las emociones; mientras aquellos optan por argumentos jurídicos, por demás complejos, abstractos, aburridos y largos, estos optan por relatos cortos y simples, que tocan fibras sensibles.

Mira en el terreno lo que digo, en un mismo día: en los diarios nacionales de ayer, por un lado, el Tribunal Constitucional salía al frente para explicar y defender su sentencia, y la delegación del Gobierno que viajó a Washington daba cuenta del éxito de su misión, todos ellos con argumentos técnicos. Por otro lado, los diarios internacionales contaban historias de interés humano ¿Resultan tan convincentes los argumentos técnicos como estas historias humanas del El País que parten en el alma? ¿O incluso esta ficción que cuenta el director de El Día en Los buenos días de Molina Morillo?

El hecho de que haya que apelar a una historia de ficción plantea otro reto a los defensores de la sentencia: no existen tantas historias reales, emotivas, para defender su causa. Si las quisieran, tendrían que buscarlas como si fueran exploradores o producirlas: ¿qué tal si la visita sorpresa del presidente Medina, mañana, fuera a un batey de haitianos? Desde allí podría mostrar el drama humano y convertir el escenario en una tribuna para llamar a la comunidad internacional a que no nos deje solos en la solución de esta difícil situación, como hizo el primer ministro de Italia ayer, al referirse al drama de Lampedusa, para pedir a Europa un involucramiento ante el problema de los inmigrantes africanos que naufragan en la costa italiana.

En una situación de crisis, la percepción predomina sobre la realidad; las emociones se imponen sobre las razones y es muy importante la escenificación del discurso, así como la presencia y visualización de los líderes en los escenarios donde ocurre el drama.

Los medios, por su naturaleza, tienden a simplificar los problemas en escuetos relatos, por no decir titulares: los buenos contra los malos, los fuertes contra los débiles, los ricos contra los pobres, David contra Goliat, los victimarios contra las víctimas. Sabemos que realidad es harto mucho más compleja que una categorización en blanco o negro, pero estas simplificaciones hay que tenerlas en cuenta al momento de pensar la acciones de comunicación, para evitar el encajonamiento del gigante contra pulgarcito.

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